lunes 16 de febrero de 2009

El comienzo...

Qué difícil empezar algo, verdad? Más que difícil es complicado de encabezar.

Desde hace años he sentido curiosidad, admiración por los deportes acuáticos, pero por situaciones que se dan en la vida y demás, nunca pude prácticar ninguno hasta hace poquito...
Cuándo una se hace mayor la vida va cambiando, va tomando forma. Y hace unos meses, en febrero, fue el momento de probar el Stand Up. Todo grácias a un compañero de trabajo, que me comentó que había descubierto un deporte nuevo: el Stand Up Paddle Surf. WOW!!! Eso tenía que probarlo!! Me llamó mucho la atención, así que me puse manos a la obra y averigué con quien contactar para poder probar este magnífico deporte.




Después de contactar con Javier Bartra de Starboard y de quedar un día para probar el Stand Up, llegó el momento de la verdad. Ahora mismo no recuerdo qué hora era, el día era soleado, perfecto, el mar choppy, y soplaba algo de viento, unos 12 nudos creo, la temperatura ambiente tampoco la recuerdo, la de un día soleado del mes de febrero :D
Al ver el estado del mar y verme a mí tan novata, Javier me preguntó si quería entrar al agua, que lo podíamos dejar para otro día... Para otro día?? Ni hablar!! No podía esperar más! Me vió tan decidida que me dió las explicaciones técnicas oportunas fuera del agua, entrando y dentro. Me costó entrar al agua, arrodillarme en la tabla no me costó, pero el ponerme de pie... eso ya es otra cosa! Entre el mar choppy y mi inexperiencia, ya podéis imaginar. A pesar de haber pasado más tiempo en el agua, de haber tragado litros de agua, de perder fuerzas subiendo a la tabla, de intentar dar diez remadas seguidas, no me vine abajo. A pesar de todo me encantó, disfruté mucho y me dije a mí misma que tenía que hacerme con un juguetito como aquel. Javier me comentó que si lo volvía a probar con el mar glassy y después de haberme iniciado con el mar choppy, todo sería más fácil. Ahí fue donde el Stand Up Paddle Surf entró en mi vida. Y una vez ha entrado no volverá a salir nunca, nunca jamás.

Al fin de semana siguiente me comentaron que un club de Calafell, en Tarragona, hacia un bautizo del SUP. No me lo podía perder! Allí nos encontramos sobre las 09:00 de la mañana con un mar hiper glassy!!! Estaba deseosa de entrar al agua! Y si ya me gustó pasando más rato en el agua pues imagina pasando más rato encima de la tabla remando!
Si ya estaba convencida, aquel día me convencí muchísimo más. Le dije a Javier que quería una tabla para mi. Me dijo que para empezar comprara una tabla de segunda mano. Él se encargó de buscarme una, según mi peso, altura... me recomendó una Starboard Element 11'2", genial! A mí me parecía la mejor tabla! Me informé de dónde podría guardar la tabla y encontré un par de clubs en Castelldefels, el Club Naútico y El Péndulo, elegí El Péndulo. Quedé con Javier para que me transportara la tabla hasta el club y de paso prácticamos un poco de Stand Up Paddle Surf, y seguimos con un par de clases más.
Una vez con el juguetito en mi poder me podría pasar los fines de semana enteros en el agua! Sólo hacía que remar, remar y remar, era demasiado pronto como para aventurarme con las olas. Los días que había alguna olita, como máximo un metro, me quedaba sin entrar al agua o remando una vez pasada la rompiente.

Aquí empieza mi vida, mis comienzos con el Stand Up Paddle Surf.

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