Pensaba que al llegar a la playa encontraría algún resto de temporal... pero no! tan sólo olitas sin fuerza, sin llegar a romper. Suerte que mi perrita siempre está dispuesta a venir conmigo a dónde haga falta. Nos dimos una buen paseo sobre la tabla, he intentamos surfear las olitas sin fuerzas.
Es genial hacer lo que más te gusta, donde más te gusta, y con tu amigo incondicional, que a pesar de algún chapuzón que otro siempre te será fiel.
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